Biología
Formas de vida en la niebla
La niebla lleva consigo seres vivos, y la actividad de estos es más compleja de lo que podría suponerse, tal como se ha comprobado en un nuevo estudio.
El estudio lo ha realizado un equipo encabezado por Thi Thuong Thuong Cao, de la Universidad Estatal de Arizona y ahora en el Virginia Tech, ambas instituciones en Estados Unidos.
Se sabe desde hace tiempo que hay bacterias en las nubes. Pero su presencia en la niebla y lo que hacen allí ha venido siendo una cuestión virtualmente desconocida.
En el nuevo estudio, Cao y sus colegas se propusieron responder en profundidad a dos preguntas: ¿Qué bacterias hay en la niebla? ¿Están activas y proliferando dentro de las gotitas de niebla?
El equipo descubrió que menos del 1% de las gotitas de niebla contienen bacterias. Sin embargo, en conjunto, representan una cantidad asombrosa de vida.
“Al considerar todas las gotitas juntas, la concentración de bacterias es la misma que en el océano”, afirma Ferran García-Pichel, de la Universidad Estatal de Arizona y coautor del estudio.
Un dedal lleno de agua de niebla contiene unos 10 millones de bacterias.
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Equipamiento para tomar muestras de niebla, instalado por el equipo de investigación en un campo con niebla en Pensilvania. (Foto: Thi Thuong Thuong Cao)
De entre las clases de bacterias detectadas en el estudio, destacan las metilobacterias. Las muestras de aire seco recolectadas antes de los episodios de niebla contenían menos cantidad de estas bacterias que las muestras recolectadas inmediatamente después. Esto sugiere que la niebla potencia su proliferación.
Las metilobacterias se nutren de compuestos de carbono simples, que incluyen sustancias químicas nocivas como el formaldehído. El formaldehído es una sustancia contaminante común que contribuye al esmog de ozono y perjudica la salud humana.
Las muestras de niebla que Cao recolectó en zonas de campo y los experimentos de laboratorio permitieron observar la actividad de estas bacterias dentro de las gotitas de niebla.
“Las observamos al microscopio y vimos que, efectivamente, las bacterias crecen y se multiplican allí”, explica Cao. “También descubrimos que utilizan el formaldehído como nutriente para su crecimiento”.
De hecho, las bacterias eliminaron cantidades tan grandes de formaldehído con tanta rapidez que los investigadores sospecharon que no solo lo estaban absorbiendo En altas concentraciones, este compuesto químico es tóxico para las bacterias, por lo que lo descomponen en dióxido de carbono para mantener los niveles bajos. Esta acción es beneficiosa tanto para los microbios como para los humanos.
El estudio se titula “Growth and formaldehyde degradation of photoheterotrophic Methylobacterium within radiation fogs”. Y se ha publicado en la revista académica mBio. (Fuente: NCYT de Amazings)



