Astronáutica y computación
Nuevo procesador para ordenadores ubicados fuera de la Tierra
Los ordenadores principales de las naves espaciales necesitan procesadores que puedan soportar el duro ambiente que reina fuera de la Tierra, por lo que utilizan chips desarrollados hace años que son robustos y fiables bajo tales condiciones, si bien su capacidad de computación siempre ha sido bastante inferior a la de los procesadores que solo soportan el ambiente de la Tierra. Sin embargo, cada vez es más acuciante la necesidad de chips actualizados para permitir el desarrollo de naves espaciales autónomas mucho más sofisticadas que las actuales, acelerar el ritmo de los descubrimientos científicos mediante un análisis de datos más rápido y ayudar a los astronautas en misiones futuras a la Luna y Marte.
La agencia espacial estadounidense (NASA) trabaja en un nuevo procesador para ordenadores que deban operar fuera de la Tierra.
El nuevo procesador cabe en la palma de la mano y sigue la filosofía de diseño conocida como “sistema en un chip”, albergando todos los componentes clave de un ordenador.
El nuevo procesador no solo soporta las duras condiciones ambientales reinantes en otros mundos y en el espacio, sino que además es capaz de proporcionar hasta 100 veces la capacidad de cálculo que tienen los ordenadores de hoy en día que operan fuera de la Tierra.
![[Img #78744]](https://noticiasdelaciencia.com/upload/images/05_2026/888_nuevo-procesador-para-ordenadores-ubicados.jpg)
Lo bastante pequeño como para caber en la palma de una mano, el nuevo procesador está diseñado para sobrevivir en el espacio profundo a la vez que ofrece un salto masivo en velocidad de cálculo, en comparación con el hardware actual de los ordenadores a bordo de naves espaciales. (Foto: NASA JPL / Caltech)
Fabricado por la empresa Microchip Technology Inc., con sede en Chandler, Arizona, Estados Unidos, el nuevo procesador está siendo desarrollado por esa compañía y por el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA en el sur de California.
El procesador debe superar innumerables pruebas para demostrar que puede sobrevivir a las exigencias del vuelo espacial, incluyendo soportar un nivel de radiación muy superior al reinante en la Tierra así como fluctuaciones extremas de temperatura, condiciones ambientales que pueden degradar rápidamente los componentes electrónicos. Las partículas de alta energía provenientes del Sol y del espacio interestelar pueden causar errores de computación que provocan la desactivación automática de seguridad de muchas funciones no esenciales de la nave hasta que el personal técnico de la misión resuelva el problema.
El JPL ha comenzado a someter al nuevo procesador a pruebas que reproducen esas condiciones ambientales reinantes en otros mundos y en el espacio.
El nuevo procesador permitirá que las naves espaciales autónomas utilicen inteligencia artificial para reaccionar en tiempo real a situaciones y entornos complejos donde la intervención humana no es posible. Ayudará en las misiones de espacio profundo a analizar, almacenar y transmitir grandes cantidades de datos a la Tierra, acelerando el ritmo de los descubrimientos científicos. También podría ser útil para futuras misiones tripuladas a la Luna y Marte.
En las pruebas realizadas hasta ahora, se ha constatado que el procesador funciona según lo previsto y que su rendimiento es tremendamente superior al de los chips resistentes a la radiación que se utilizan actualmente. (Fuente: NCYT de Amazings)

