Salud
Sobrepeso, sensación de saciedad al comer y los distintos papeles de la fructosa y la glucosa
La glucosa es un componente de los carbohidratos, y la fuente principal de energía utilizada por las células del cuerpo humano. Sin embargo, en exceso resulta perjudicial. La fructosa es un azúcar típico de la fruta. Aunque normalmente resulta inocuo en las cantidades que suelen estar presentes en ella, puede contribuir al sobrepeso y a la diabetes cuando se consume en cantidades excesivas, como las presentes en algunos productos alimenticios procesados.
Unos científicos han descubierto que la fructosa y la glucosa, a pesar de tener la misma cantidad de calorías, se comunican con el cerebro a través de diferentes vías intestino-cerebro, una diferencia que puede ayudar a moldear nuestras preferencias de alimentos y bebidas.
El equipo que ha hecho el hallazgo lo encabeza Aaron McKnigh, del Centro Monell de Química de los Sentidos y de la Universidad de Pensilvania, ambas entidades en la ciudad estadounidense de Filadelfia.
En experimentos con ratones, el equipo identificó una vía de señalización intestino-cerebro específica mediante la cual la fructosa se comunica con el cerebro y descubrió que es mucho menos eficaz que la glucosa para reducir la actividad de las neuronas que promueven las ganas de comer.
En resumen, la fructosa envía al cerebro una señal de saciedad más débil que la enviada por la glucosa.
![[Img #78974]](https://noticiasdelaciencia.com/upload/images/06_2026/4295_sobrepeso-sensacion-de-saciedad.jpg)
Representación de molécula de glucosa. (Imagen: generada por NIH 3D Workflows usando datos suministrados por Vincent Hradil. CC BY)
Estos hallazgos cuestionan la idea tradicional de que las neuronas AgRP, relacionadas con las ganas de comer, registran la ingesta calórica independientemente de la fuente de nutrientes. El nuevo estudio sugiere que estas neuronas distinguen entre azúcares y responden a ellos a través de diferentes vías biológicas. Aunque la fructosa y la glucosa contienen la misma cantidad de calorías, el cerebro de los animales no las trató por igual.
Estos nuevos resultados ilustran la complejidad de la gestión de nutrientes en el cuerpo humano: incluso un azúcar simple puede influir en el intestino, el cerebro y el comportamiento de la persona de manera diferente a como lo hace otro azúcar simple.
El estudio se titula “Attenuated hypothalamic response to fructose via a dedicated gut-brain pathway”. Y se ha publicado en la revista académica Neuron. (Fuente: NCYT de Amazings)

