Neurología
Predecir la capacidad de memorizar con un test de saliva
Evaluar la relación entre los niveles de progesterona y estradiol de una persona en un momento determinado podría ayudar a conocer cuándo se encuentra en un estado biológico más favorable para aprender y memorizar. Así lo señalan las conclusiones a las que se ha llegado en un nuevo estudio.
Esta investigación la ha realizado un equipo que incluye especialistas del Instituto de Neurociencias de la Universidad Autónoma de Barcelona (INc-UAB) y del Instituto de Investigación del Hospital del Mar en Barcelona (HMRIB).
El equipo, liderado por Raúl Andero, investigador contratado por la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (ICREA), ha identificado cómo la proporción entre los niveles de las dos hormonas sexuales medida en saliva puede predecir el rendimiento de los participantes a la hora de realizar una tarea de aprendizaje y memoria.
La investigación aporta nuevas evidencias sobre el papel de las hormonas sexuales en la regulación de la memoria, con implicaciones tanto en tareas cotidianas que implican ejercitarla, como clínicas. En este sentido, el estudio identifica marcadores biológicos con un fuerte potencial terapéutico para enfermedades como el trastorno de estrés postraumático, las fobias o los ataques de pánico.
Experimento con la memoria del miedo
La investigación se llevó a cabo en ratones y personas sanas con un experimento sobre la extinción del miedo tras una experiencia negativa. El primer día los participantes (hombres, mujeres con ciclo menstrual natural y mujeres que tomaban anticonceptivos orales) y los ratones aprendían a asociar un estímulo neutro con una pequeña descarga eléctrica desagradable (adquisición del miedo). Al día siguiente se medía su capacidad para dejar de temer ese estímulo, una vez que ya no iba unido a la descarga (extinción del miedo). Este tipo de tarea de condicionamiento del miedo permite estudiar los mismos procesos de memoria en personas y en animales y facilita la comparación entre especies.
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Persona voluntaria llevando a cabo el experimento de memoria en el Instituto de Neurociencias de la Universidad Autónoma de Barcelona. (Foto: Institut de Neurociències de la Universitat Autònoma de Barcelona (INc-UAB). CC BY-ND)
El equipo utilizó técnicas analíticas avanzadas para medir los niveles hormonales en saliva (en el caso de las personas) y en sangre (para los ratones) y aplicó un sistema de aprendizaje automático (una modalidad de inteligencia artificial) para identificar qué factores predecían mejor el éxito de la extinción del miedo. «Los resultados mostraron que, aunque los niveles individuales de hormonas tenían cierto efecto, el factor más importante era su combinación. Concretamente, una relación progesterona–estradiol más alta antes de la segunda sesión experimental predecía una mejor extinción del miedo, tanto en personas como en ratones», señala Raúl Andero.
«Evaluar la relación entre los niveles de progesterona y de estradiol nos puede ayudar a saber en qué momento un individuo muestra la mejor predisposición para una tarea que implica la memoria, como puede ser estudiar para un examen. Si sabemos que tenemos la proporción adecuada de hormonas que nos predispondrán a aprender más, podríamos aprovecharlo», explica Jaime F. Nabás, investigador del INc y primer autor del estudio. «Esto permitiría también optimizar tratamientos en trastornos relacionados con la ansiedad y el trauma, por ejemplo, identificando momentos óptimos para llevar a cabo una terapia psicológica» añade Raúl Andero.
Al analizar los datos según la fase del ciclo menstrual de las mujeres participantes, se encontraron resultados que apoyan la idea de que el final de la fase folicular del ciclo menstrual, justo antes de la ovulación, es cuando la memoria de extinción del miedo es más efectiva. Este sería, pues, el momento en el que el contexto hormonal predispondría a generar nuevas memorias y cambiar patrones aprendidos.
«Es importante destacar, sin embargo, que los resultados de predicción de la memoria con la relación progesterona–estradiol se pueden aplicar tanto a hombres como a mujeres, ya que ambos tienen estas hormonas, aunque las mujeres las tienen en niveles más altos», aclara Óscar Pozo, investigador del HMRIB y coautor del estudio.
El estudio se titula “The progesterone to estradiol ratio predicts fear extinction in mice and humans”. Y se ha publicado en la revista académica Neurobiology of Stress.
Los próximos pasos en esta línea de investigación serán validar en cohortes más amplias y diversas los resultados obtenidos en este estudio, y analizar hasta qué punto esta relación hormonal se mantiene en contextos clínicos y en otros tipos de memoria. A largo plazo, este conocimiento podría contribuir al desarrollo de herramientas para personalizar mejor intervenciones psicológicas y farmacológicas en trastornos relacionados con el miedo y la ansiedad. (Fuente: Universitat Autònoma de Barcelona)

