Medicina
Ejercicio físico y diabetes tipo 1
La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario ataca las células beta del páncreas, responsables de producir insulina. A pesar de los avances en el control glucémico y en el desarrollo de nuevas inmunoterapias, sigue siendo necesario identificar estrategias complementarias que ayuden a modular el proceso autoinmune y a preservar la función de las células beta.
En este contexto, Daniel A. Cook, David Perna-Barrull, Marta Murillo y Marta Vives-Pi, todos del Instituto de Investigación Germans Trias i Pujol (IGTP) en Badalona, Cataluña, España, han llevado a cabo una revisión de resultados de estudios en la que se analiza el conocimiento disponible sobre el impacto del ejercicio físico en la regulación inmunitaria en la diabetes tipo 1, a fin de determinar si la actividad física podría desempeñar un papel más allá del control de la glucosa y de sus conocidos beneficios metabólicos.
Aunque el ejercicio ya se recomienda por sus efectos sobre la salud cardiovascular, el bienestar y el control metabólico, y se sabe que contribuye al equilibrio del sistema inmunitario, su potencial inmunomodulador en la diabetes tipo 1 ha venido siendo un campo poco explorado. La revisión recoge evidencias que sugieren que el ejercicio podría contribuir a reducir la infiltración leucocitaria de los islotes pancreáticos, proteger las células beta y promover mediadores antiinflamatorios en modelos preclínicos.
![[Img #79129]](https://noticiasdelaciencia.com/upload/images/07_2026/5495_ejercicio-fisico-y-diabetes-tipo-1.jpg)
Miembros del equipo de investigación. (Foto: Institut de Recerca Germans Trias i Pujol (IGTP))
En humanos, los datos disponibles todavía son limitados, pero algunos estudios apuntan a que la actividad física podría asociarse a una remisión parcial más prolongada y a perfiles inmunitarios con características antiinflamatorias. Según los autores de la revisión, estos resultados abren la puerta a estudiar el ejercicio físico como una posible estrategia de bajo riesgo y centrada en el paciente dentro del manejo de la diabetes tipo 1.
Los autores de la revisión remarcan, sin embargo, que el ejercicio físico no cura la diabetes tipo 1 ni sustituye el tratamiento con insulina, sino que podría ayudar a regular el sistema inmunitario y a respaldar futuras estrategias inmunoterapéuticas.
La revisión también subraya la necesidad de impulsar nuevos estudios clínicos que permitan definir qué tipos de ejercicio, intensidades, duraciones y momentos de intervención podrían ser más adecuados, así como establecer marcadores inmunológicos para evaluar su impacto. Este enfoque podría ser especialmente relevante en un momento en el que avanzan las estrategias de detección precoz de la diabetes tipo 1 y el desarrollo de nuevas inmunoterapias para la prevención y el tratamiento de la enfermedad.
Los autores de la revisión plantean que comprender mejor cómo influye el ejercicio físico en la autoinmunidad podría abrir nuevas oportunidades terapéuticas complementarias al tratamiento farmacológico, con el objetivo de contribuir a recuperar la tolerancia inmunitaria, preservar las células beta y reducir las complicaciones secundarias.
"El ejercicio físico podría desempeñar un papel relevante no solo en el control metabólico, sino también en la regulación inmunitaria en la diabetes tipo 1. Se necesitan estudios específicos para comprender mejor su mecanismo de acción y poder integrar el ejercicio como complemento de la terapia con insulina y también como estrategia de preacondicionamiento en inmunoterapia", destaca Daniel A. Cook.
El estudio se titula “Exercise-Induced Immune Modulation in Type 1 Diabetes: From Mechanisms to Clinical Perspectives”. Y se ha publicado en la revista académica Diabetes Care. (Fuente: Institut de Recerca Germans Trias i Pujol (IGTP))

