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Redacción
Martes, 14 de Julio de 2026
Astronáutica y astrofísica

La sonda espacial New Horizons desentraña un misterio sobre el viento solar

Tras el periodo de hibernación más largo de su historia, la nave New Horizons de la NASA se ha reactivado del todo, comprobándose que se halla en buen estado, y ya puede transmitir a la Tierra los datos científicos sobre su entorno (mucho más allá de Plutón) recolectados últimamente.

 

El pasado 23 de junio, el personal del Centro de Control de la Misión, ubicado en el Laboratorio de Física Aplicada (APL) de la Universidad Johns Hopkins, en Laurel, Maryland, Estados Unidos, comprobó que la New Horizons, actuando según las órdenes transmitidas a su ordenador principal en julio de 2025 y allí almacenadas desde entonces, había despertado de forma segura tras un período de hibernación de 321 días que comenzó el 7 de agosto de 2025. La confirmación se recibió en dicho centro de control a través de una de las estaciones de la red de espacio profundo que la NASA tiene repartidas por el mundo, concretamente la que está emplazada cerca de Madrid, España.

 

Con la nave espacial situada ahora a unas 9 horas-luz de distancia de la Tierra, las señales de radio portadoras de dicha confirmación tardaron esas horas en llegar a la Tierra.

 

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Recreación artística de la New Horizons a unas 9 horas-luz de distancia de la Tierra. (Imagen: Southwest Research Institute)

 

El equipo de la misión normalmente pone a la New Horizons en modo de hibernación para ahorrar recursos durante periodos largos de travesía en los cuales no se necesite estar en contacto con la nave. Mientras esta se halla en hibernación, los operadores no envían órdenes ni descargan datos, aunque la nave continúa recolectando y almacenando datos, las 24 horas del día, desde sus sensores de plasma heliosférico y otros instrumentos.

 

También recientemente, se han hecho públicos los resultados de un estudio en el que se han analizado datos recolectados por la nave sobre el viento solar y sobre la heliosfera.

 

La heliosfera es una burbuja hinchada por el viento solar (un flujo continuo de partículas emitidas por el Sol, que llegan hasta la frontera del espacio interestelar). La heliosfera protege nuestro sistema solar de los rayos cósmicos galácticos. Esta protección contribuye a que nuestro planeta sea habitable.

 

En el nuevo estudio se han hecho varios hallazgos sobre por qué el viento solar disminuye gradualmente su velocidad a medida que se acerca a la frontera con el espacio interestelar.

 

Esta investigación la ha realizado un equipo encabezado por Heather Elliott, del Instituto de Investigación del Sudoeste (SwRI) en San Antonio de Texas, Estados Unidos.

 

Los investigadores estudiaron cómo la velocidad del viento solar, medida por el instrumento SWAP (Solar Wind Around Pluto) instalado a bordo de la New Horizons, cambió a una distancia del Sol de entre 21 y 58 unidades astronómicas con respecto a una distancia bastante menor. Como referencia, la distancia actual de la New Horizons al Sol en unidades astronómicas es de aproximadamente 66. Una unidad astronómica es la distancia entre la Tierra y el Sol.

 

A medida que el viento solar se aleja del Sol a una velocidad que, a la distancia de la Tierra suele ser del orden del millón y medio de kilómetros por hora, va encontrando una cantidad creciente de partículas de gas neutro interestelar entrantes que ingresan en la heliosfera. Estos átomos interestelares neutros se ionizan mediante el intercambio de carga con iones del viento solar, añadiendo masa al viento solar al recoger este material interestelar, con el resultado de que el viento solar se va ralentizando.

 

Anteriormente, las mediciones de la New Horizons y de la Voyager 2, efectuadas a una distancia de entre 30 y 43 unidades astronómicas del Sol indicaban que el viento solar era entre un 5% y un 10% más lento que a 1 unidad astronómica del Sol. Ahora, los autores del nuevo estudio han descubierto que a 58 unidades astronómicas el viento solar es entre un 13% y un 15% más lento que a 1 unidad astronómica. Esta desaceleración gradual coincide con lo pronosticado por modelos previos sobre cómo el material interestelar entra en la heliosfera y afecta al viento solar. También demuestra cómo disminuye la influencia del Sol a grandes distancias.

 

Esta disminución gradual de la velocidad palidece en comparación con la fuerte caída de velocidad que registrará la New Horizons cuando alcance el frente de choque de terminación de la heliosfera. Ese frente es la frontera donde las partículas solares reducen drásticamente su velocidad.

 

El frente de choque de terminación es una clara indicación de que el material interestelar entrante afecta considerablemente a las propiedades del viento solar a medida que este se acerca al límite exterior de la heliosfera. La Voyager 2 midió una fuerte caída del 46% en la velocidad al alcanzar el frente de choque de terminación, a una distancia de 84 unidades astronómicas.

 

Los datos de la New Horizons combinados con observaciones efectuadas en otras misiones por naves como IBEX, IMAP y las dos Voyager, mejorarán el conocimiento que se tiene del borde del sistema solar. Esto es importante para los astronautas que trabajen fuera de la atmósfera protectora de la Tierra, por ejemplo en la Luna y, a largo plazo, en los de las expediciones a Marte, porque los rayos cósmicos galácticos representan uno de los riesgos más graves para los viajes espaciales de larga duración. Pueden aumentar el riesgo de cáncer en los viajeros y provocar averías en aparatos electrónicos.

 

El análisis realizado, en el nuevo estudio, sobre las observaciones efectuadas por la New Horizons podría ser muy beneficioso para predecir los límites exteriores de la heliosfera y del sistema solar y, en última instancia, la cantidad de radiación de rayos cósmicos galácticos a la que se verán expuestos los astronautas y sus naves a medida que viajen más y más lejos.

 

Estos hallazgos también aportan información sobre las heliosferas que otras estrellas en la galaxia deben generar. Seguramente, esas heliosferas comparten muchas similitudes con la del Sol y podrían ayudarnos a discernir cómo en otros sistemas solares tienden otras estrellas a interactuar con el material interestelar que rodea a estos.

 

El estudio se titula “The Gradual Slowing of the Solar Wind in the Outer Heliosphere”. Y se ha publicado en la revista académica The Astrophysical Journal.

 

La nave New Horizons de la NASA partió de la Tierra en 2006. En 2015, fue la primera nave de la humanidad en sobrevolar Plutón. En 2019, sobrevoló Arrokoth (inicialmente llamado Ultima Thule), el astro más alejado de la Tierra al que un objeto de fabricación humana ha llegado. La New Horizons sigue alejándose de la Tierra y pasará a formar parte del selecto grupo de naves procedentes de nuestro mundo que han cruzado la frontera del espacio interestelar. Lo que se desconoce es cuándo exactamente llegará allí. El límite de la heliosfera marca la frontera con el espacio interestelar, pero no es un límite que esté siempre a una distancia fija y varía dependiendo de la dirección.

 

Se sabe a ciencia cierta que dos naves han llegado ya al espacio interestelar: la Voyager 1 y la Voyager 2, que partieron de la Tierra en 1977. Otras dos, la Pioneer 10 y la Pioneer 11, lanzadas al espacio en 1972 y 1973 respectivamente, también han seguido rutas de esa clase, pero son naves fantasma desde hace años, ya que, a diferencia de las Voyager, agotaron su energía y ya no pueden efectuar observación científica alguna ni tan siquiera comunicarse con la Tierra. Debido a ello, no hay modo de confirmar su llegada al espacio interestelar. (Fuente: NCYT de Amazings)

 

 

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