Medicina espacial
Primeras radiografías médicas hechas en el espacio
Se ha completado y publicado el análisis minucioso de las primeras radiografías médicas efectuadas en el espacio.
Durante más de cuatro décadas, la ecografía ha sido la única técnica de escaneo médico fiable utilizada en los vuelos espaciales. A medida que las misiones espaciales aumentan en duración y distancia, incrementando ello el riesgo de problemas médicos inesperados, las limitaciones de la ecografía se han vuelto menos aceptables. La obtención de imágenes por ultrasonido requiere una formación sustancial del operador y depende de un medio capaz de transmitir debidamente las ondas sonoras.
Las máquinas tradicionales de rayos X son muy grandes, producen mucha radiación y tienden a generar imágenes borrosas si hay movimiento. Dado que todo en el espacio está en constante movimiento, se creía erróneamente que obtener una imagen diagnóstica de esa clase en órbita era demasiado complejo desde el punto de vista técnico.
Sin embargo, la aparición de máquinas de rayos X portátiles y su creciente fiabilidad hizo plantearse a unos científicos la posibilidad de intentar realizar radiografías en el espacio. El equipo, encabezado por la Dra. Sheyna Gifford, de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota, Estados Unidos, comenzó a trabajar hacia esa meta.
En 2022, unos colaboradores, con una mínima formación médica, llevaron una máquina de rayos X portátil en un vuelo parabólico y obtuvieron con éxito una radiografía digital de una mano en microgravedad.
En el siguiente paso de esta línea de investigación, el equipo de la Dra. Gifford inició una colaboración con la empresa SpaceX para investigar la viabilidad de utilizar un sistema de radiografía portátil, disponible en el mercado, en la misión espacial Fram2.
Y así se hizo. El 31 de marzo de 2025 (o 1 de abril dependiendo de la zona horaria), un cohete Falcon 9 de SpaceX colocó en órbita polar a una nave Dragon de SpaceX con cuatro tripulantes, poniendo así en marcha la misión Fram2, que se prolongó hasta el 4 de abril de ese año. Esa misión se hizo famosa por ser la primera vez en que seres humanos volaban en una órbita polar baja en torno a la Tierra, o sea con una inclinación de 90 grados y a poca altitud sobre la superficie, lo que permitió a la tripulación sobrevolar repetidas veces el Polo Norte y el Polo Sur, pudiendo observarlos con un notable grado de detalle. Los polos Norte y Sur son invisibles para los astronautas de la Estación Espacial Internacional, así como para todos los del resto de vuelos espaciales tripulados, excepto las misiones lunares del programa Apolo, aunque en este último caso solo eran visibles desde lejos. Antes de la misión Fram2, la mayor inclinación alcanzada en un vuelo espacial tripulado era la conseguida en su día por la nave soviética Vostok 6, con 65 grados. La nave la pilotó Valentina Tereshkova, la primera mujer en viajar al espacio.
Aparte del logro de su peculiar órbita, la misión Fram2 incluyó también diversos experimentos. Uno de los más destacados fue la realización de las primeras radiografías en el espacio.
Hacer una radiografía en el espacio es más difícil que en la Tierra. Para empezar, la máquina debe ser muchísimo más pequeña que las empleadas en las instalaciones médicas, dadas las limitaciones de peso en los lanzamientos al espacio.
Además, se requiere un nivel de seguridad mayor porque la radiografía se hace en un espacio pequeño y confinado.
Es vital asimismo que los rayos X viajen en línea recta a través de la zona corporal de interés. Esto requiere la alineación del aparato y el paciente. Como se puede imaginar, una persona flotando resulta más difícil de mantener posicionada y sujeta que una persona sometida a la fuerza de la gravedad de la Tierra.
Por último, en la misión Fram2, como en muchas otras, ninguno de los tripulantes era radiólogo. Por tanto, el sistema debía ser lo bastante sencillo de usar para que alguien sin conocimientos en este campo pudiera manejarlo.
Antes del vuelo espacial de la misión Fram2, tres miembros de la tripulación recibieron cuatro horas de entrenamiento sobre el sistema de radiografía portátil.
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Radiografía de la mano de uno de los astronautas de la misión Fram2. La radiografía se hizo en el espacio, en el primer día del vuelo. (Imagen: Fram2 / Radiological Society of North America (RSNA))
De regreso a la Tierra, todas las radiografías fueron evaluadas por tres radiólogos independientes. Estos tuvieron en cuenta el grado de calidad general de la imagen, la resolución espacial, la resolución de contraste y el posicionamiento.
El equipo científico que preparó este experimento temía que el aumento de la radiación de fondo que se registra en el espacio pudiera reducir la calidad de la imagen de modo que quedara por debajo de los estándares clínicos. Sin embargo, la calidad resultó ser lo bastante buena, como se ha corroborado con los últimos análisis. La calidad conseguida alcanzó un nivel propio de las radiografías médicas convencionales.
Este logro demuestra que es posible hacer radiografías médicas fiables a bordo de naves en el espacio.
El estudio se titula “SpaceXray: Feasibility and Diagnostic Capabilities of On-Orbit Medical Radiography”. Y se ha publicado en la revista académica Radiology. (Fuente: NCYT de Amazings)



