Dotar a la bicicleta de una estabilidad mucho mayor gracias a una tercera rueda, y hacerlo de un modo que optimice el transporte de cargas sin comprometer la agilidad del vehículo, puede ser el enfoque definitivo para el resurgir de la bicicleta como medio de transporte urbano.
Ir en bicicleta pedaleando es una buena forma de hacer ejercicio físico para mantenerse en forma, y al mismo tiempo desplazarse con más rapidez que caminando y a un costo menor que utilizando el omnipresente automóvil.
Sin embargo, la estabilidad de la bicicleta siempre ha sido un factor en contra de su uso. Conservar el equilibrio sobre dos ruedas puede resultar arduo en un entorno urbano, donde semáforos, señales varias de tráfico, y la propia congestión del tráfico, obligan a los vehículos a detenerse a menudo.
La situación podría cambiar si se popularizan las "bicicletas" de tres ruedas. Un enfoque de diseño basado en una configuración con dos ruedas delante y una detrás, un espacio delantero para carga, y otras características que lo hagan eficaz y eviten que resulte aparatoso, puede ser la solución ideal para explotar las ventajas de la bicicleta sin ese problema del equilibrio precario.
Un diseño de esta clase, el sistema Noomad, que es una iniciativa surgida en el País Vasco, España, está causando sensación en los últimos meses por su acertada combinación de eficacia práctica, flexibilidad de uso y hasta comodidad.
El sistema es lo bastante versátil como para adaptarse a las necesidades de tipos distintos de bicicleta, incluyendo la plegable y la provista con un respaldo sobre el que reclinar la espalda.